
El mercado de los mandos para juegos lleva años claramente dividido entre los tradicionales incluidos con las consolas y los «pro», modelos premium orientados al juego competitivo en su mayor parte, o a los usuarios más exigentes. Funciones como gatillos ajustables, botones traseros programables, sticks intercambiables o software avanzado de personalización ya no son algo exclusivo de un nicho concreto, pero sí que suelen venir acompañados de precios que se alejan considerablemente del estándar. Con esto en mente llega el nuevo SCUF Omega que vamos a analizar de primera mano en este artículo, una propuesta que aterriza claramente enfocada a la gama Premium del mercado con un precio de 239,99 euros.
















































