Volvemos a ROG para hincarle el diente a la recién salida ROG Xbox Ally, una consola portátil fruto de la colaboración entre ASUS, Xbox y Windows, que promete combinar la simplicidad de una consola con la versatilidad de un PC portátil. Aunque el ROG Xbox Ally X (RC73XA) es su versión premium con mejoras significativas, nos centraremos principalmente en el modelo base, puesto que es el que nos ha mandado ROG para probar, aunque destacaremos las diferencias relevantes entre ambos dispositivos.
Antes de comenzar, queremos agradecer a ROG el préstamo del producto para la realización de la review
Diseño y ergonomía
El ROG Xbox Ally destaca por su chasis rediseñado, inspirado en los controles de Xbox, contando con un peso de solo 670 gramos (715 g en el Ally X) y un diseño tan portable como ergonómico contando con unas empuñaduras que hacen que, a nivel ergonómico, puedas pensar que tienes entre tus manos un controlador de Xbox. Además, pese a que cuenta con un peso bastante más elevado que el de un mando, su distribución del peso hace que parezca mucho ás liviana e lo que es. Además, cuenta con los botones ABXY, D-pad, gatillos analógicos Hall Effect (impulso en el Ally X para mayor precisión), bumpers, sticks analógicos de tamaño completo, haptics HD y un IMU de 6 ejes para control por movimiento y ofrecer una experiencia de uso idéntica a la de un controlador de Xbox.



En lo referente a la estética, encontramos toques sutiles de ROG, como microimpresiones en las palmas y un «Fearless Eye» que funciona como entrada de aire. Los botones dedicados (Xbox para el overlay de Game Bar, Library para la biblioteca de juegos, Command Center para ajustes rápidos) facilitan la navegación y hacen el uso de la consola mucho más instintivo. Por último, también encontramos dos botones macro asignables en la parte trasera, con una ubicación que evitará pulsaciones accidentales manteniéndolos plenamente accesibles. En resumen, es más cómodo que generaciones anteriores, respondiendo a feedback de usuarios que pedían mejor ergonomía y batería (60Wh en Ally vs. 80Wh en Ally X).






Rendimiento: más potencia con menos consumo
Esta es sin duda una de las grandes ventajas de esta nueva ROG Xbox Ally, que nos llega con el procesador AMD Ryzen Z2 A (4 núcleos, 8 hilos, hasta 3.8 GHz) y gráficos AMD Radeon, contando con un TDP de 5-15W por lo que, obviamente, se prioriza la eficiencia y autonomía siendo apta tanto para juegos clásicos como AAA actuales y, obviamente, streaming de la nube de Xbox. La versión Ally X por otro lado, cuenta con el Ryzen AI Z2 Extreme (8 núcleos, 16 hilos, hasta 5.0 GHz, NPU de 50 TOPS), con un TDP que sube hasta los 7-35W, ofreciendo un boost significativo: en modo Silent, iguala el Performance del Ally de generaciones pasadas y en Performance compite con Turbo. A estos procesadores les acompañan 16GB LPDDR5-6400 en Ally (con 4GB VRAM por defecto) y 24GB LPDDR5X-8000 en Ally X (8GB VRAM) mientras que en almacenamiento encontramos 512GB SSD PCIe 4.0 en Ally (1TB en X), expandible vía M.2 2280 o microSD UHS-II. Tecnologías AMD como FSR, RSR, Frame Generation y AFMF mejoran el rendimiento en juegos compatibles con dichas tecnologías. Por último, la batería de 60Wh ofrece buena autonomía (mejor que ROG Ally original). En lo referente a la refrigeración se implementa el enfriamiento Zero Gravity con dos ventiladores ultra-delgados que mantienen las temperaturas bajo control con una sonoridad de 18-25 dBA.




Pantalla, audio y conectividad
La pantalla es una auténtica gozada, teniendo una pantalla IPS de 7 pulgadas FHD (1920×1080) IPS con una frecuencia de refresco de 120Hz, 500 nits de brillo máximo, cobertura del color del 100% del espectro sRGB y FreeSync Premium para VRR sin tearing. Además, cuenta con protección Gorilla Glass Victus y DXC anti-reflejos, por lo que además de ofrecer un buen color y fluidez es resistente y visible en exteriores. En lo referente a la acción táctil, encontramos un l táctil multi-touch (10 puntos) que permite navegación sin controles, ideal para Windows 11.



Pasamos al apartado de audio donde encontramos dos altavoces frontales Smart Amp, Dolby Atmos, cancelación de ruido AI y micrófono array para disfrutar de un sonido claro y definido con certificación Hi-Res para auriculares. En conectividad encontramos Wi-Fi 6E (triple banda), Bluetooth 5.2, dos USB-C 3.2 Gen 2 (DisplayPort 1.4, PD 3.0) en Ally (uno USB4/Thunderbolt en X para eGPUs como XG Mobile), jack 3.5mm y microSD contando con carga con adaptador de 65W Type-C.

Software: la magia de Xbox en Windows
Este es sin duda uno de los aspectos que más me gustan de la consola, una interfaz Xbox full screen, inspirada en las consolas de Microsoft, que minimiza los procesos de fondo para dedicar recursos a juegos y aumentar la autonomía de la consola. La Biblioteca agregada une Xbox, Game Pass, Battle.net y más mientras que el Botón Xbox abre Game Bar mejorado para chat, ajustes y Armoury Crate SE (para perfiles de rendimiento, calibración, RGB). La consola nos llega con 3 meses de Game Pass Premium (en mercados selectos) y cuenta con Modos Auto TDP que ajustan FPS dinámicamente. Puedes salir a Windows 11 completo para mods o apps como Spotify.
Experiencia de uso y conclusiones
La verdad es que somos poseedores del modelo original por lo que esta nueva ROG Xbox Ally nos parece una auténtica joya para gamers ya que no solo contamos con la libertad que nos ofrecía la anterior sino que, además, vamos a poder jugar con las prestaciones y potencia de la anterior en un modo mucho más eficiente y, por tanto, durante más tiempo lejos del cargador que, básicamente, es lo que buscamos en este tipo de dispositivos: más horas de juego. Destacamos frente a la competencia su integración con Xbox, la eficiencia del hardware de AMD y ese puntito ergonómico que nos pone nuestra Xbox o PC con windows directamente en nuestras manos.
Por todo esto, otorgamos los galardones de Diseño, Producto Premium, Producto Recomendado y Calidad Precio de GameIt a la ROG Xbox Ally




