

El consuelo casi siempre llega de cerca: un mensaje breve preguntando cómo sigues, una presencia que no necesita explicarse. A veces basta la insinuación de cuidado. Incluso la palabra —consuelo— parece contener ya un gesto mínimo de ternura. Si vamos a su etimología, de origen latín, hay quizás mayor razón para entenderla: el prefijo con (en compañía) y solari (calma, calmar). No es una casualidad, entonces, que la cantante mexicana haya decidido rendirse al poder de ese vocablo para bautizar el EP con el que ha encontrado su propósito artístico. La sensibilidad refinada de la artista nacida en Ciudad de México es quizá su rasgo más distintivo. Su primer proyecto, Femme Fatale, funcionó como un gesto de liberación personal que anticipaba el camino por venir. Con Armadura, su álbum debut, esa intuición tomó una forma más íntima y vulnerable, consolidando la dirección emocional de su obra. “Creo que ‘pop sentimental’ podría definirme más o menos bien. Todo lo que escribo son cosas por las que he pasado, cosas que siento que la gente ha experimentado, por eso se vuelve quizás más sencillo conectar con ellas”, dice. “Me gusta sentirme abrazada por la música, entendida. Ese sentimiento es increíble, el no poder creer que alguien haya puesto en papel algo que yo no sabía cómo expresar. Es super mágico”. A lo largo de consuelo se percibe una atmósfera de aflicción que mantiene los sentidos en alerta. “Es que las melodías tristes tienen algo especial”, declara Miranda como una especie de revelación personal. “Lo he pensado mucho y creo que a los humanos nos gusta mucho encontrarnos con la tristeza. Creo que es muy poca la gente que dice ‘quiero estar feliz, entonces voy a poner temas felices’”. Desde “cariño”, el tema de acento flamenco que abre el EP con un piano sobrio y la voz doliente de la capitalina, comienza a delinearse un recorrido de melodías con riqueza estética, donde laten confesiones de una intensidad silenciosa. La abstracción emocional de Miranda encuentra su lugar en un hyperpop alternativo donde los elementos parecen llegar desde distintos puntos a la vez. Disrupciones orgánicas se superponen al Auto-Tune mientras líneas vocales se acumulan en capas que forman un caos cuidadosamente construido. En medio de todo está Santizo, moviéndose entre metáforas y confesiones tan claras que resulta imposible ignorarlas. “Siempre trato de nivelarlo. En ‘cariño’, por ejemplo, digo ‘¿acaso soy sólo tu booty call?’, y luego digo ‘de ti siempre seré presa, ¿será esta mi condena?’. Me gusta ser poética, pero también muy directa. Hay belleza en eso. Simplificar las cosas a veces es lo más difícil”, cuenta la mexicana. A continuación, Miranda cuenta un poco de cada uno de los tracks dentro de consuelo. cariño “Ese día hicimos una canción que odié y pensé que no iba a salir nada. Estaba agüitada, pero mi productor me propuso intentar otro vibe. Él empezó a freestylear algo en el piano y con eso se me prendió el chip: salió ‘cariño’, un segundo intento. Fue muy mágico y liberador. A veces simplemente no es el momento, el beat o las notas, pero cuando sí pasa es muy lindo”. no t quise lastimar/excúsame am0r “La hice en España con unos productores increíbles con quienes también hice ‘un g que no siente’. Estábamos en un estudio hermoso, gigante y muy frío, y eso creó una atmósfera especial. Yo quería escribir sobre esta tercera persona que puede verlo todo, pero al mismo tiempo nada, una situación muy rara que he platicado con mis amigas. En una parte nos inspiramos en una canción de Kanye West. Fue un momento muy lindo”. un g que no siente “Las melodías son muy hirientes de alguna manera. Es una canción de amor, pero también de desapego, sobre esa idea de ‘te di todo y no lo agarraste bien’. El título habla de alguien que no siente nada, que es indiferente. Al final se vuelve una especie de liberación, de soltar y entender que nunca fue tu culpa, que esa persona simplemente no estaba lista para ti”. préndelo “La escribí con Çantamarta. Me pusieron varios beats y de repente salió uno que me pareció increíble. Esta fue especial porque la escribí toda yo sola, y me dio mucha ansiedad porque ellos me parecen muy top. Me fui a una esquina e hice la primera parte. Después la terminamos en su estudio en España, donde ROSALÍA grabó muchas voces de EL MAL QUERER”. te doy igual? “Tenía muchas ganas de hacer drum ‘n’ bass, es un género que me encanta explorar. La escribí con un productor increíble y una amiga, y fluyó muy rápido. Quería hablar desde ese momento en el que ya no sabes nada porque la otra persona no te dice nada. Sabes que la relación ya fue, pero igual te deja triste”. otravezmepusemal “Fue la primera vez que dije: quiero hacer un tema fácil de escuchar. Las otras canciones del EP tienen una vibe más alternativa, y esta la hice para divertirme. Me moría de risa mientras la escribía. El coro salió de que siempre digo que ‘me puse mal’, porque soy supersentimental. La hicimos en un segundo. A veces tardas mucho en sacar algo y otras veces solo es cuestión de divertirte”.