The Mountain

The Mountain

El noveno álbum de Gorillaz llegó sólo unas semanas antes del 25 aniversario de su debut. En el transcurso de ese cuarto de siglo, se han vivido muchas vidas. The Mountain es un disco que, al igual que el proyecto como solista de Damon Albarn, The Nearer the Fountain, More Pure the Stream Flows (2021), explora la pérdida y la transformación, temas que se vuelven más sensibles con la edad. Aunque los rostros de los personajes animados que protagonizan Gorillaz no muestran grandes señales del paso del tiempo, Albarn y Jamie Hewlett, el dúo creativo central de la banda, ya superan los 50 años. Además, en el verano de 2024 ambos perdieron a sus padres mientras trabajaban en The Mountain. “Está atravesado por el duelo”, comenta Albarn a Matt Wilkinson, de Apple Music Radio. “Es personal, pero está pensado para todo el mundo. Ya sabes, puede contener letras marcadas por el dolor de una pérdida”. Esparcir las cenizas de su padre en Varanasi, a orillas del Ganges, en el norte de la India, formó parte del proceso de duelo de Albarn. Hewlett también pasó largas temporadas en el país durante 2022 y 2023 ayudando a cuidar a su suegra, quien sufrió un derrame cerebral en Jaipur, capital de Rajastán. Ambos encontraron inspiración para el disco al enfrentarse a la mortalidad en una tierra desconocida. “Visualmente, lo que ocurre allí es increíble”, comenta Hewlett. “Hay siglos de historia que siguen vivos en la calle. De pronto, pasa un tipo por la calle en un caballo blanco, vestido con un traje de hace 500 años. O te encuentras con una pira funeraria o con una ceremonia de boda. Y luego estás metido en el tráfico, en un tuk-tuk, rodeado de todos los coches que jamás se han fabricado, junto a vacas, caballos, mulas, perros y, de repente, un elefante. Si eres artista, músico o cualquier persona creativa y vas a la India y no te vuela la cabeza, entonces está claro que no eres una persona creativa. Todo está ahí, frente a ti. Regresas lleno, con la mente cargada de cosas”. La influencia se percibe de inmediato en el sonido de un álbum grabado en parte en varios lugares de la India. Como siempre, la música se inspira en múltiples géneros y los transforma. En este caso, lo hace incorporando la instrumentación y los ritmos de artistas de la tradición clásica india, como Anoushka Shankar, Ajay Prasanna, Amaan Ali Bangash y Ayaan Ali Bangash. También influyó en el dúo la actitud local ante la muerte, un contraste vibrante con la solemnidad del duelo en el Reino Unido. “Lo interesante es preguntarse por qué ocurre eso”, comenta Albarn. “No es porque no tengamos la capacidad de abrir la mente a ideas que abundan en lugares como la India. Pero no es el único sitio que guarda una relación interesante con la muerte. Ve a México o a Ghana; cualquier lugar donde haya color y alegría es una buena forma de contrarrestar toda esa oscuridad. Y nosotros parece que la acumulamos. Así que no es sólo un crematorio, sino que además el cielo está gris y hace frío”. En The Mountain, la muerte es la fuente de expresiones cálidas de amor. “The Sweet Prince” sitúa a Damon Albarn junto a la cama de su padre, “looking out across the void” (contemplando el vacío) durante sus últimas horas, celebrando su vida y carácter mientras lo despide en su “patterned path into the next life” (camino trazado hacia la otra vida). La esperanza aparece también ligada a la idea de la transferencia cuando la leyenda de Bollywood Asha Bhosle canta sobre un viaje hacia la próxima vida en “The Shadowy Light”, entre un synth-pop vivaz impulsado por la voz de Gruff Rhys, de Super Furry Animals, diciendo: “I shed, I shed my skin/The end is the beginning.” (Me desprendo, me desprendo de mi piel/el final es el principio). En “The Hardest Thing”, Albarn se muestra en su faceta más elegíaca. A menudo, su voz suena distorsionada y confusa en los discos de Gorillaz, como los pensamientos que se desbordan de una grabación en una contestadora automática. ¿Es el propio Albarn o el personaje animado en 2D quien llama? Sin embargo, en esta canción, su voz es natural y vulnerable mientras asimila el dolor devastador de la pérdida con la frase “The hardest thing is to say goodbye to someone you love” (Lo más difícil es decir adiós a alguien a quien amas). En el tema siguiente, “Orange County”, ese mismo estribillo se convierte en parte de algo más optimista y alegre, adornado por un silbido animado y el sitar de Shankar. “Es la misma canción”, comenta Albarn. “Es como cuando estás en una habitación y sientes algo dentro de ti. Luego entras en otra, que tiene la iluminación adecuada y huele bien. Es una habitación distinta, aunque pueda ser exactamente el mismo espacio. Son dos caras de una moneda, mi moneda filosófica”. El tema de la muerte también animó a Gorillaz a rescatar grabaciones inéditas que habían hecho con personas ya fallecidas. “Incluimos collages, fotografías y recuerdos de quienes tuvimos el privilegio de conocer y con quienes trabajamos a lo largo de los años”, comenta Albarn. En “The Hardest Thing”, la leyenda del afrobeat Tony Allen dice suavemente “Oya, e dide erori” (que en yoruba significa “Oh, despierta, mi amor”). Mientras Mark E. Smith irrumpe rugiendo a través de la calma celestial de “Delirium”. Esta vida se entrelaza con la siguiente en “The Moon Cave”, que incluye la voz de Bobby Womack y presenta a Black Thought, de The Roots, quien intercambia versos con el difunto David Jolicoeur de De La Soul. “Fueron muy buenos amigos durante mucho tiempo”, comenta Hewlett. “Llegaron y Black Thought tuvo una conversación con su amigo, que está en otro lugar”. Por muy personal que se sienta The Mountain en estos momentos, también es un disco con la mirada puesta en el mundo actual. En el dub sombrío de “The God of Lying”, Joe Talbot, de IDLES, invita a cuestionarlo todo. Los integrantes de Sparks aparecen como gobernantes autocráticos en “The Happy Dictator”. Y “The Plastic Guru”, con la colaboración de Johnny Marr, reflexiona sobre cómo se pueden manipular las creencias y la verdad. Todo esto forma parte de un álbum en el que Gorillaz suena revitalizado, tan curioso, aventurero, reflexivo y cohesionado como nunca antes. El final es un comienzo. “Tuvimos una gran aventura”, comenta Hewlett. “Nos recordó que, para crear algo realmente bueno, hay que ir a lugares en los que nunca has estado o vivir experiencias que nunca has tenido, no basta con estar en el estudio en Los Ángeles, Londres o donde sea. Esta vez, ese lugar fue India y nos dio muchísimo”.