Casi 10.000 millones de comidas semanales están en riesgo debido al impacto de la guerra en la industria de los fertilizantes, con sus efectos colaterales que afectarán a los países más pobres del mundo, advirtió el director de una de las mayores empresas de fertilizantes del mundo.
Svein Tore Holsether, director ejecutivo de Yara, explicó que, dado que el estrecho de Ormuz es una ruta de tránsito clave para el amoníaco, la urea y otros productos agrícolas esenciales, su bloqueo sigue teniendo un efecto significativo en la producción de alimentos.
Según declaró Holsether a CNN el viernes, por cada semana que dure la crisis, se podrían retirar más de medio millón de toneladas de urea de la cadena de suministro mundial.
“Para poner la cifra en perspectiva, medio millón de toneladas de urea contienen suficientes nutrientes para producir el equivalente a casi 10 mil millones de comidas”, dijo.
La menor cantidad de fertilizantes reduce el rendimiento de los cultivos y la producción de alimentos. Según Holsether, esta situación podría desencadenar una guerra de ofertas por los alimentos que afectaría desproporcionadamente a los países más pobres del mundo.
“En la mayor parte del mundo, el problema no es la disponibilidad física, sino la asequibilidad”, afirmó. “Los precios más altos afectan de manera desproporcionada a quienes menos pueden afrontarlos”.
Algunas de las mayores plantas de fertilizantes del mundo, así como un importante productor de las materias primas necesarias para su fabricación, se encuentran en Medio Oriente. Alrededor del 25 - 30 % del comercio mundial de estas materias primas pasa por el estrecho de Ormuz, que lleva prácticamente cerrado dos meses, según Morningstar.
E incluso si el estrecho de Ormuz se reabriera de inmediato y las cadenas de suministro volvieran a la normalidad, los precios elevados podrían persistir, dijo, ya que la producción de fertilizantes y el suministro de materias primas ya se han perdido.
“Estos volúmenes no se pueden recuperar a corto plazo”, añadió Holsether.